
Raquel Mosquera no puede más. Su situación económica está tocando fondo y, si hace pocas fechas ponía a la venta su coche, ahora también tiene que deshacerse de su casa. La peluquera está en números rojos y antes de que la situación empeore y pueda perder incluso su negocio, se ha visto obligada a renunciar a los últimos vestigios de la lujosa vida que ha llevado los últimos años y que no se correspondía con su poder adquisitivo real, debido, entre otras cosas, a los gastos que ha tenido que afrontar con su enfermedad: tratamiento e ingresos hospitalarios.
Fuente:
Diez minutos

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